EL JOVEN QUE, DE SUCEDER, NO PODRÍA HABÉRSELO PERDONADO

Autor/a: Luis Leal Vega

Era verano, la situación parecía haberse normalizado y un amigo me propuso ir a dormir a su casa para pasar un tiempo juntos por primera vez después del confinamiento. Mi amigo vive en la misma urbanización que mis abuelos, por lo que mi plan era quedarme a dormir en su casa y al día siguiente ir a comer donde mis abuelos para poder verles a ellos también tras tantos meses. Pasamos una buena noche, compartimos copas y charlamos sobre nuestros sueños y preocupaciones. Al día siguiente, mi amigo recibió una llamada de su jefe, comunicándole que un compañero de trabajo había dado positivo en COVID-19 y que por lo tanto él debía hacerse la prueba. En lo que mi amigo pidió cita, se hizo la prueba y le dieron el resultado, tuve que pasar un total de 3 días confinado en su casa dado que al haber pasado juntos la anterior noche con él, si él tenía la enfermedad yo también podría tenerla. Finalmente, el test dio negativo y pude regresar en mi hogar. Si su jefe no le hubiese avisado esa misma mañana, yo habría ido como si tal cosa a comer donde mis abuelos y podría haberles puesto en un serio peligro. Esta situación me hizo reflexionar sobre el peligro real de la situación que vivimos y lo importante que es mantenerse alerta en todo momento cumpliendo los protocolos y recomendaciones establecidos por las autoridades. Si el peor supuesto se hubiese dado, no sé si algún día podría haberme perdonado por ello...

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